Guía para prevenir accidentes de tránsito en adultos mayores

ADULTOS MAYORES. Recomendaciones para prevenir accidentes de tránsito.

¿Quién es una persona adulta mayor?

Las personas adultas mayores son sujetos de derecho, socialmente activos, con garantías  y responsabilidades respecto de sí mismas, su familia y su sociedad, con su entorno inme​diato y con las futuras generaciones. Las personas envejecen de múltiples maneras dependiendo de las experiencias, eventos cruciales y transiciones afrontadas durante sus cursos de vida, es decir, implica procesos de desarrollo y de deterioro. Generalmente, una persona adulta mayor es una persona de 60 años o más de edad.

¿Qué es envejecimiento humano?

El envejecimiento humano constituye un proceso multidimensional de los seres humanos que se caracteriza por ser heterogéneo, intrínseco e irreversible; inicia con la concepción, se desarrolla durante el curso de vida y termina con la muerte. Es un proceso complejo de cambios biológicos y psicológicos de los individuos en interacción continua con la vida social, económica, cultural y ecológica de las comunidades, durante el transcurso del tiempo.

¿Qué es vejez?

Representa una construcción social y biográfica del último momento del curso de vida humano. La vejez constituye un proceso heterogéneo a lo largo del cual se acumulan, entre otros, necesidades, limitaciones, cambios, pérdidas, capacidades, oportunidades y fortalezas humanas.

Las 3 fases de la vejez

La tercera edad es una etapa vital que, en parte a causa del aumento de la esperanza de vida, cubre un proceso de evolución que puede llegar a ser muy largo, con muchas variaciones y muchas variables a tener en cuenta.

Es por eso que resulta útil hablar sobre las fases de la vejez, dado que ofrecen una categorización aproximada acerca de las necesidades especiales, los patrones de comportamiento más habituales y las características biológicas de estas etapas.

En resumen, las etapas de la vejez son las siguientes.

Prevejez: 55 a 65 años

La prevejez es la antesala de la etapa vital en la que varias de las funciones corporales ven menguada de un modo más o menos drástico su capacidad para seguir trabajando tal y como lo venían haciendo antes.

  • Cambios físicos

En esta etapa es frecuente que los patrones de sueño queden alterados, disminuyendo significativamente el número de horas que se necesita dormir cada noche. También es frecuente que aparezcan alteraciones en la retención de grasas y un tipo de digestión más lenta y pesada. La masa muscular, por el contrario, acostumbra a atrofiarse de manera significativa.

En las mujeres, la prevejez llega aproximadamente con la finalización de la menopausia, la cual genera una seria de alteraciones hormonales que afectan tanto mediante síntomas físicos como otros de carácter emocional vinculados a cómo se experimenta este evento.

  • Cambios psicológicos 

En esta fase de la vejez, al contrario de lo que se cree, ni se acostumbra a sufrir una crisis ni disminuye el nivel de felicidad. Sin embargo, sí que cambia el modo de pensar.

En concreto, es frecuente que aparezca un patrón de pensamiento melancólico en el que empieza a verse la vida a través de los recuerdos, lo que se vivió en el pasado. Las comparaciones entre lo que ocurrió hace años y el aquí y ahora son muy frecuentes.

Por otro lado, aquellas personas con vida familiar activa pueden exponerse al síndrome del nido vacío, por el cual los hijos o hijas abandonan el hogar y aparece soledad y, a veces, aburrimiento.

Vejez: 65 a 79 años

La vejez “pura” es la etapa de la vida en la que se consolida tanto el debilitamiento de funciones biológicas como un estilo psicológico basado en la revisión del pasado y la experimentación con los recuerdos.

  • Cambios físicos 

Aparecen problemas posturales y debilitamiento de huesos, lo cual puede producir dolor o incluso que no se puedan realizar grandes esfuerzos. Los problemas de digestión, en muchos casos, se acentúan, así como el riesgo de experimentar varios tipos de cáncer.

Además, tanto la visión como la audición suelen resentirse, lo cual a su vez conlleva un riesgo de tipo psicológico: el aislamiento, dado que cuesta más esfuerzo relacionarse con los demás o incluso participar en conversaciones.

A partir de los 75 años de edad, por otro lado, las personas ya cumplen el perfil de paciente geriátrico siempre que se de algún problema significativo en su calidad de vida como el deterioro mental o la incapacidad de vivir de manera autónoma.

  • Cambios psicológicos 

En esta etapa se consolida el declive de un aspecto importante de los procesos mentales: el nivel de inteligencia. Más concretamente, es la inteligencia fluida, la que tiene que ver con la agilidad mental y la generación de nuevo conocimiento partiendo desde cero, la que se ve más afectada, mientras que la inteligencia cristalizada se preserva mucho mejor en la mayoría de adultos sanos de esta edad.

Ancianidad: 80 años en adelante 

La ancianidad es la última etapa de la vejez, y supone un cambio cualitativo tanto en la evolución física como en la psicológica.

  • Cambios físicos 

En esta fase las alteraciones posturales y la fragilidad de huesos y articulaciones se acentúan, lo cual puede llevar a reducir significativamente la autonomía de las personas. El resto de problemas de salud también siguen su progresión, haciéndose sensiblemente más frecuentes en esta fase.

  • Cambios psicológicos 

En esta fase el peligro por aislamiento social se acentúa, dado que, por un lado, la cantidad de amistades decae a causa de la frecuencia con la que se dan las muertes, y por el otro la falta de autonomía suele hacer que las salidas del hogar y los encuentros se den más raramente. El tiempo libre acostumbra a ser ocupado con actividades relativamente contemplativas, como la lectura o la jardinería.

Las principales dificultades para las y los adultos mayores como peatones son:

  • Exceso de ruido en el ambiente, lo que no permite captar si se acerca un vehículo.
  • Dificultad para apreciar la velocidad de los vehículos.
  • Dudas para distinguir con certeza los colores de los semáforos.
  • Dificultad para cruzar calles anchas y con deficiencias en la iluminación.
  • Bordes de banquetas demasiado altos.
  • Problemas de orientación.
  • Obstáculos en las banquetas como maceteros, autos mal estacionados, etcétera.

Recomendaciones para evitar atropellamientos:

  • Cruzar por lugares adecuados y poner especial atención en utilizar pasos peatonales establecidos.
  • Prestar atención al tráfico; al caminar por la calle y cruzarla, deben utilizarse los cinco sentidos y en especial, la concentración.
  • Solicitar ayuda para cruzar la calle, si es necesario.
  • Esperar a que pasen los vehículos al cruzar la calle; no se debe tentar a la suerte al calcular mal la distancia y velocidad. Es preferible tener paciencia y no arriesgarse.
  • Utilizar ropa de colores vivos o un chaleco de alta visibilidad durante las caminatas.

Recomendaciones para adultos mayores al volante

El aumento de la esperanza de vida hace que se conduzca durante muchos más años. La desventaja para las personas mayores es que su experiencia no se compensa con la pérdida paulatina de las facultades que produce la edad.

Aunque generalmente son respetuosas con las normas de circulación, a consecuencia de la pérdida de sus capacidades psicomotoras, sufren un mayor número de accidentes.

Las personas mayores que han sufrido un deterioro de las capacidades psicomotoras importantes para conducir, como una disminución de la capacidad de atención o aumento en el tiempo de reacción, pueden tener más accidentes en situaciones complejas que requieren una respuesta rápida.

Cuando la circulación es estresante, pueden sentirse más nerviosas, por lo que las y los demás conductores deben ser respetuosos y comprensivos.

En situaciones donde hay tiempo suficiente para reaccionar, en el caso de los adultos mayores se presentan las mismas dificultades que las personas más jóvenes, por lo que hay que darles suficiente tiempo y no presionarles.

Aunque tomar la decisión de no conducir por posibles riesgos no es fácil, llega un momento en el que se debe reconocer que se han disminuido las facultades para responder a las necesidades de tránsito y dar el paso a otras opciones, como el uso del transporte público.

Factores que afectan la conducción de adultos mayores:

  • La visión: a medida que se envejece, se estrecha el campo visual, lo que dificulta medir con precisión el movimiento de otros vehículos. El problema se agudiza cuando se conduce de noche.
  • La audición: a las personas mayores puede costarles más trabajo reconocer o distinguir los sonidos y localizar su procedencia.
  • Los medicamentos: el 20% de las personas mayores de 65 años consumen diversos medicamentos diarios, lo que puede afectar las capacidades básicas para conducir con seguridad.

Consejos al manejar:

  • Siempre que sea posible, maneje en compañía, además de avisar a dónde va y cuál es la hora de regreso prevista.
  • Procure no manejar en condiciones climáticas adversas.
  • Evite horas pico y trayectos complicados.
  • Si es necesario el uso de anteojos o audífonos, acuda a revisiones periódicas, para verificar que los niveles de visión y audición son los óptimos.
  • Si consume medicamentos, consulte con su médico para saber si puede conducir.

“Para comprender la seguridad no hay que enfrentarse a ella, sino incorporarla a uno mismo.” Allan Watts (1915 – 1973), filósofo británico.

Fuentes:

  • Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes
  • Policía Federal/Blog
  • https://psicologiaymente.com/psicologia/fases-de-vejez
  • https://definicion.de/vejez/

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